La raza ibérica se diferencia por una fuerte infiltración de grasa y un perfil rico en ácido oleico. No es una opinión: diversos estudios científicos señalan al cerdo ibérico por la calidad de su veteado y por la composición de su grasa, muy superior a la de las razas blancas criadas de forma intensiva.
Gracias a alimentación con bellotas durante la montanera se consigue el resultado: jugosidad, ternura y ese sabor que no necesita adornos. Diferencias que consiguen tras meses de curación. Aquí atajo ninguno.
En cuanto a las menciones, la ley protege los términos: Jamón Pata Negra y Jamón de Bellota 100 % ibérico, que, como explicamos en detalle en nuestra web, designan el mismo producto (precinto negro), mientras que los demás colores reflejan una alimentación y una genética distintas, por ejemplo el 50 % ibérico de cebo de campo. Cero dogmas, pero conviene saberlo antes de elegir.
¿Entero o al vacío? Para una cita espontánea, el jamón ibérico al vacío en lonchas es la opción más práctica. Para una reunión con ganas, como una fiesta navideña, en LOLO te recomendamos una pieza entera. El corte al momento siempre gana en matices, pero el envasado al vacío es imbatible en comodidad y almacenamiento. Más placer que ceremonia, en cualquier caso.